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En todo eso, el
alumno no existía.
Luego vinó una didáctica que se
ocupaba de los "
obstáculos
epistemológicos " Se toma
consciencia, entonces, que históricamente
ciertas partes de la matemática
habían provocado más problemas que
otras a los investigadores : nos manteníamos
siempre en la disciplina matemática, el
alumno siempre ausente pero se introducía la
historia, el tiempo, dicho de otro modo lo humano
.
A continuación el alumno aparece en la
didáctica, pero únicamente por sus
resultados ante los ejercicios. Fue la época
de la didáctica
estadística donde se buscaba,
para un mismo ejercicio la frecuencia de
aparición de diferentes resultados falsos o
verdaderos.
Se consideraba al alumno como una " caja negra "
(un objeto hermético con una determinada
información a descifrar ; el término
proviene de la aeronáutica ya que cada
avión posee una caja negra inviolable que
contiene todas las informaciones de cada vuelo y es
indispensable encontrarla en caso de siniestro para
determinar las causas de un accidente) con un "
input " que era el ejercicio propuesto y un "
output " que era la respuesta por él
dada.
Es así que se comenzaron a formular
hipótesis sobre el funcionamiento de la caja
negra estudiando no sólo los resultados pero
buscando comprender también
las diferentes
estrategias que conducían a esos
resultados. Para ello se revisaba los borradores de
los alumnos que permitían estudiar las
diversas estrategias utilizadas frente a un mismo
ejercicio. El alumno era aún una caja negra
muda .
¡ Después los investigadores en
didáctica tomaron conciencia que los
estudiantes podían hablar ! Entonces se
recomenzó a estudiar las estrategias pero
esta vez preguntándoles a
los alumnos cómo habían operado
para resolver el ejercicio. Hubo
así relevamientos de explicaciones "in situ"
; explicaciones seguramente bien " racionales "
para justificar su procedimiento, explicaciones que
permitían tomar en cuenta la palabra del
alumno.
Un gran paso fue dado por una Didacta en
Física (Viennot) que mostró
estudiando lo que decían los alumnos, que
ellos efectivamente tenían una lógica
propia, que construían
"teoremas
espontáneos" que aunque no
exactos, les servían para resolver las
cuestiones propuestas.
Dicho de otro modo, los alumnos tenían "
representaciones " (otros utilizan la palabra "
concepciones ") de los diferentes objetos abordados
y que la lógica matemática no era la
única que intervenía en el
razonamiento de un alumno pues existía
también " otra lógica " .
Solo faltaba tomar en cuenta
" lo imaginario del alumno
" para tener toda la complejidad de la
persona del alumno ; es lo que hicieron, luego de
mis trabajos, investigadores como Claudine
Blanchard-Laville ( que introdujo la noción
de "transferencia
didáctica") Benoît Mauret,
Jean Claude Lafon, Nathalie Kaltenmark-Charraud,
Isabelle René et Françoise Hatchuel
entre otros.
Otros investigadores muestran igualmente que el
alumno no está solo pero que el grupo clase
(dentro del contrato
didáctico) tiene su importancia
en los fenómenos de aprendizaje, dicho de
otro modo que el psiquismo individual convive con
un psiquismo grupal.
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Es este trabajo que nos
iluminará para encontrar
las respuestas a las preguntas
que nos planteamos en nuestro
trabajo docente de cada
día.
Esta evolución
muestra igualmente la importancia
del concepto de
representación y el tomar
en cuenta de lo imaginario en la
enseñanza
de la
matemática
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