Vayamos más lejos en el
análisis del vínculo entre
«contenido» y
«relación» pues
está en el centro mismo de la
transmisión de los
conocimientos. En primer lugar,
el contenido no
existe en estado puro; es
como esos metales preciosos que contienen
siempre una parte de otro metal. Las matemáticas, la historia,
el inglés no existen en estado
puro. Lo que existe, es Rosita que se
dedica a las matemáticas, Bertrand
que se dedica al inglés. Claro está, Ilegan a los
mismos resultados, utilizan los mismos teoremas
pero ellas no «viven» sus
matemáticas de la misma manera. Ellas no
tienen la misma «representación»
de su disciplina. Hemos visto por ejemplo que para
la una era un lugar donde podía
aislarse, (visitar:
Rosita)
y para la otra era un medio
de fusionar con su marido y luego con sus alumnos.
(Visitar
Brigitte ) Es esta
«representación» de la disciplina
la que, a la vez, funda el interés del
profesor, su manera de presentarla a sus alumnos e
incluso su manera de entrar en comunicación
con ellos. Dicho de otra manera, un
profesor no solamente habla de matemáticas
(por ejemplo) con un alumno. Él
habla. 0 sea que en todo enunciado de
matemàticas propuesto en clase, él
està presente, comunica algo de sí
mismo: -Por su tono, -por el momento en que elige
aportar tal información matemática
(demasiado temprano, demasiado tarde, en el momento
deseado por el alumno ... ), -por la elección del
método propuesto (fácil,
difícil ... ), -por el lugar hacia el cual
Ileva su atención (el resultado del
ejercicio, el rigor del razonamiento, la escritura,
la presentación gráfica,.
..), -por el clima que contribuye a
importar en la clase (serio, de juego, drama
permanente ... ). El profesor comunica con el
alumno en el nivel de su imaginario, es decir al
nivel de sus propias fantasias proyectadas sobre
las matemáticas, de sus deseos de utilizar
ese objeto para un objetivo u otro; y es finalmente
esta representación la que influye en el
alumno. Sin embargo, este tampoco
permanece neutro. Como el profesor, él tiene
su propia representación; por tanto, es
llevado a entrar en resonancia o a oponerse
espontáneamente, y lo rnás a menudo
inconscientemente, a la representación del
profesor. Comunica a su vez algo de
sí mismo: sus deseos (de amor, de estima, de
éxito, ... o a veces de fracaso), sus
miedos, sus soluciones privilegiadas para ajustarse
a lo real (negándolo, por ejemplo: el alumno
que ve un signo + (màs) en el lugar de un
signo - (menos) porque esto le permite una
simplificación en un cálculo;
evitando lo real cuando no entrega una tarea,
buscando dominarlo aprendiéndolo de memoria,
etc). Es en esta
comunicación mutua a través
de la disciplina donde se encuentra en
gran parte lo que constituye el motor del
investimiento del alumno y por tanto en
cierta medida su éxito o su fracaso
en esta materia. Es también la
atención dada a esta comunicación
alumno-profesor, por intermedio de la disciplina,
la que permite comprender por qué ciertos
alumnos tienen éxito un año con tal
profesor y tienen dificultades el año
siguiente con otro, en la misma
disciplina. Así, la
«representación» que un
profesor tiene de su disciplina va a encontrarse
ligada a su manera de entrar en relación con
sus alumnos. Un profesor de gimnasia para quien
esta relación es ante todo «dominio del
cuerpo» no hará la misma gimnasia que
un profesor adepto a la «antigimnasia»,
para quien se trata ante todo de
«liberación del
cuerpo». Estos dos profesores no
tendrán tampoco, la misma relación
con sus alumnos. La representación que
tiene cada uno de la gimnasia, se inscribe
segurarnente en su historia personal y «su
gimnasia» es necesaria a su propio
equilibrio. Me parece por lo tanto
importante conocer y estudiar estas diferentes
representaciones, asi como buscar los efectos
que tienen sobre los alumnos en cada una de las
disciplinas. Naturalmente, he estudiado
particularmente las diferentes representaciones de
los profesores de matemáticas.
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