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Quiero decir que enseñar
matemáticas, historia o gimnasia, no es
indiferente en la relación que se establece
con los alumnos. Es un aspecto evidente, un
profesor de matemáticas o de historia tiene
pocas ocasiones de establecer un contacto
físico con sus alumnos contrariamente al
profesor de gimnasia para quien las ocasiones son
más frecuentes.
Una atención demasiado
exclusiva al contenido tiende a hacer desaparecer
el aspecto relacional mientras que un
interés excesivo al aspecto relacional puede
llevar a descuidar el contenido.
Así, yo me dí cuenta en el curso
de mi investigación de que los profesores
los más cultivados en matemáticas son
aquellos que leen la mayor cantidad de libros de
matemáticas y leen la rnenor cantidad de
libros y revistas pedagógicos. Inversamente
los profesores cuyo nivel promedio en
matemáticas es el más bajo, son
aquellos que leen el menor número de libros
de matemáticas y el mayor de libros y
revistas de pedagogía (ley del
refuerzo),
No es un simple detalle, tiene que ver a la vez
con la eficacia de la enseñanza pero
también con su naturaleza: ¿acaso la
escuela no es sino un lugar para aprender?
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