Deconstrucción
(deslizamiento de
significado). Para ilustrar este proceso veamos
apartes de unas entrevistas con un
muchacho de 18 años, muy bueno en
matemáticas, llamado Jean
Pierre. " N :- ¿Para qué te
sirven las matemáticas? J.P :- Me permiten evadirme,
me permiten sobre todo el rigor, que es muy
importante. El rigor matemático es una cosa
fundamental. N : - ¿Qué es lo que
te gusta del rigor? J.P - No hay más que
una solución: es o no es. Esta especie de
violencia, se quiera o no, se hace sentir. No
existen términos medios. N : - Es todo o nada. J.P : - Sí, mientras
que en la física, son los términos
medios, el marasmo. Yo no le como cuento a los
físicos. N : - Lo que usted siente es lo
que importa. J.P : - Sí, en
matemáticas uno no se puede desviar
así; no puede ser de otro modo... siempre me
ha gustado el rigor; recuerdo que cuando estaba
pequeño pedía que me azotaran. Es muy
curioso, pero me gusta mucho el rigor, me gusta que
todo sea claro. N : - ¿Usted pedía
que lo azotaran? J.P : - Recuerdo un
año cuando estaba pequeño,
debía tener 6 años,
me di cuenta que yo no era
aplicado. Les dije a mis papás: "yo no
trabajo, no hago nada", a pesar de que era algo
dramático, mis padres no dijeron nada porque
mis resultados no eran demasiado malos; sin embargo
yo sentía que no trabajaba. Entonces yo les
decía: "!Ya que no hago nada, peguenme! "
pero ellos nunca lo hicieron". En esta entrevista se observa que
para este estudiante el significante
"rigor" remite a dos significados: el
rigor matemático y el rigor
físico (los castigos). Él
pasa de uno a otro como si hubiera
equivalencia. Este deslizamiento de significados a
través de un mismo significante
muestra uno de los mecanismos que permiten
la interacción de lo cognitivo (el
rigor matemático) con lo emocional
(los castigos y todo el imaginario que los
rodea). En definitiva, el rigor
matemático se sustituye por el
rigor físico esperado, deseado; el rigor
matemático es un nudo, una
interacción cognitivo-emocional que
se convierte en "motivante" para este
muchacho.
|
|