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Y también a mí
me gusta mucho ese contacto con los
alumnos por
intermedio de las
matemáticas.
Es un poco como un juego, hay astucias, hay
finuras: la
relación está bien
delimitada. No es
como con los profesores de español que
están muy a menudo en
psicodrama, que
desencadenan afectividades
terribles en las
clases.
Y luego, no
es tan
fácil
salirse de eso. Para nosotros, es de todas maneras
mucho más simple y eso no nos impide
discutir con los alumnos a] final de una clase.
Uno tiene una relación que se
establece...
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