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<<Rosita- Me gustaban las
matemáticas; me gustaban todas las materias.
Yo no sabía de ninguna manera a qué
me iba a destinar y como en el fondo nadie de mi
familia era dotado en matemáticas, ellos se
preguntaban de dónde me venía este
gusto. De hecho, para
mí, ellas fueron un
refugio: nadie podía venir
allí a molestarme; allí yo estaba
tranquila,
yo me encerraba en
ellas. Decían: Ella
está trabajando en matemáticas,
dejerla tranquila.
Finalmente me
encerré en
ellas.
Verdaderamente.
Nimier -
¿Qué representan las matemáticas
para usted?
R - Las matemáticas, para mí,
son algo bello, algo estético,
satisfactorio... algo personal también; es
decir que allí,
nadie puede venir a
interponerse, interferir entre las
matemáticas y yo.
Creo que es importante, pues
así es mi dominio, es
bello, me gusta. Mi idea al comienzo era hacer
investigación... Pasé horas,
días, vacaciones haciendo matemáticas
y obtenía ciertamente muchas
satisfacciones... Una tiene la impresión de
que va a continuar siempre; que nunca se
acabará...
Es esto lo que me dió un poco de miedo
en la vida: creía realizar algo,
creía amar a alguien... Lo quería
tanto que no me daba cuenta de todo lo que
podía haber al lado, y luego cuando menos me
lo esperaba, alguna cosa
se desplomaba. Varias veces eso
se produjo, aunque sólo fuera en el plano de
la amistad;
Pero sé que esto no se
producirá en
matemáticas porque allí estoy
sola y allí no
están sino
las
matemáticas y yo,
eso creo... Siento que en
matemáticas, nadie me pude
perturbar.
N
-¿No es
cierto?...
R - No, no sé. Quizá hay
algo que yo no llego a realizar. Quizá
sea una
fantasía creer que
allí nadie puede
nada sobre
mí... que es
suficiente con que yo lo quiera, para resolver un
problema de matemáticas.... Es un problema
de voluntad, de hecho; quizá no encuentre
enseguida, pero sé bien que lo
encontraré.
Es el único dominio
de la vida en el cual tengo confianza en
mí.
Es quizá esto en el fondo, lo
demás es siempre tan... cómo
decir?... ¡tan delicado de
manejar!>>
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