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Los grupos
Balint serían una
respuesta particularmente adaptada para
aquellos que tienen necesidad, sobre todo
al comienzo de su carrera, de un lugar en
el que puedan «intercambiar»
sobre las maneras que han encontrado de
resolver los problemas (¡no solamente
matemáticos!) que les plantean
algunos alumnos.
Encontrarían allí
la ayuda anhelada
gracias a la
permanencia y a la
competencia de un
animador.
En estos grupos, su
percepción de cada alumno «se
movilizaría» bajo la
influencia de las reflexiones de los otros
participantes y el alumno saldría
beneficiado, pues esta nueva mirada de
su profesor haría
«movilizar» su relación
consigo mismo, con la clase y con el
saber.
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